En el marco de la COP30 realizada en Belém do Pará, Brasil, Fundación EcoCiencia participó activamente llevando mensajes estratégicos basados en evidencia científica y en la experiencia de trabajo territorial que la organización impulsa junto a aliados en Ecuador y en toda la cuenca amazónica.
Este año, la conferencia reunió a gobiernos, organizaciones y comunidades para abordar los desafíos globales de biodiversidad y clima. En este espacio, EcoCiencia posicionó tres mensajes fundamentales para la Amazonía: la importancia de mantener la conectividad ecológica, la necesidad de proteger las reservas de carbono forestal y la urgencia de atender las crecientes presiones de la minería en la región.
EcoCiencia contribuyó a estos debates internacionales con la participación de Carmen Josse, Directora Ejecutiva, y Sandra Terán, Coordinadora del proyecto Ciencia y Saber Indígena en Ecuador, quienes presentaron hallazgos y mensajes clave orientados a fortalecer la toma de decisiones y la acción coordinada para la protección del bioma amazónico.

En la COP30, Carmen Josse, Directora Ejecutiva de Fundación EcoCiencia, junto a la Alianza Noramazónica (ANA), destacó que la Amazonía se acerca al punto de no retorno y que proteger su conectividad ecológica es fundamental para preservar el clima, el agua y la vida que sostiene al planeta. La pérdida de conectividad avanza rápidamente: el 23% de la Amazonía ya la ha perdido y un 13% adicional presenta degradación funcional, afectando ciclos esenciales como el del agua, la biodiversidad y la resiliencia de los territorios.
Los Territorios Indígenas, que mantienen el 93% de su conectividad, y las áreas naturales protegidas son claves para conservar esta red de vida, siempre que cuenten con gobernanza y financiamiento adecuados. La fragmentación también se agrava por infraestructura mal planificada: cada kilómetro de carretera puede generar 283 hectáreas de barreras ecológicas, mientras que los ríos andino-amazónicos, que aportan el 40% del agua de la cuenca, dependen de mantenerse conectados para sostener la biodiversidad y los medios de vida.
EcoCiencia insistió en que salvaguardar y restaurar la conectividad amazónica es una solución climática urgente. Proteger bosques, ríos y territorios, y restaurar al menos 500.000 km² de áreas degradadas, es indispensable para evitar el colapso ecológico. La Amazonía —una red entrelazada de biodiversidad, agua y culturas— solo podrá cumplir su rol regulador del clima si permanece conectada; sin esa conectividad, no hay futuro para el bioma ni para los servicios esenciales que brinda al mundo.
“El tema de la conectividad es esencial, porque eso es lo que representa este ecosistema integrado, este bioma, que sabemos que no solo depende en si mismo de todas las interacciones que se producen entre los seres humanos que lo habitan, toda su biodiversidad y todo lo que significa la Amazonia, sino incluso globalmente. Es decir el impacto que tiene cambios sobre escalas globales o planetarias. Pensamos que nos da una posibilidad grande, una amplitud para abordar diferentes problemas y diferentes soluciones desde el concepto de conectividad en la Amazonia”, señaló Carmen Josse.
Por otro lado, Sandra Terán, Coordinadora del proyecto Ciencia y Saber Indígena en Ecuador en Fundación EcoCiencia, acompañó a organizaciones aliadas en la difusión de un mensaje urgente sobre la pérdida de carbono en la Amazonía. Desde su experiencia y el trabajo desarrollado en investigaciones con organizaciones de la Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada” (RAISG), junto a nacionalidades indígenas de la Cuenca Amazónica, EcoCiencia respaldó los datos que muestran que entre 2000 y 2023 los bosques amazónicos perdieron un 7,2% de su carbono aéreo principalmente debido a la expansión agrícola, la minería y otras actividades antrópicas.
Durante los espacios de intercambio, se resaltó la importancia de los territorios indígenas y las áreas naturales protegidas, que mantienen pérdidas de carbono inferiores al 1,5 %, en comparación con la pérdida del 12,9% en áreas sin ninguna protección formal. Esto información refuerza el valor de la gobernanza indígena y la protección territorial es una acción climática de alto impacto, capaz de reducir significativamente la pérdida de carbono.
La COP30 también permitió visibilizar los avances y alertas generados por la plataforma Amazon Mining Watch, una herramienta esencial para visibilizar la expansión de la minería aurífera en los 9 países de la cuenca amazónica, revelando datos críticos sobre su avance transfronterizo en áreas protegidas y territorios indígenas. Gracias a las alianzas estratégicas que Fundación EcoCiencia ha construido en la región, esta información puede llegar más lejos y convertirse en una base sólida para la acción. El fortalecimiento de redes regionales permite que los hallazgos de la plataforma —como la presencia de minería dentro de 83 áreas protegidas y los impactos en 139 territorios indígenas— se integren en procesos de diálogo, incidencia y toma de decisiones.

A través de su trabajo colaborativo, EcoCiencia refuerza alianzas, integrando datos, comunidades y actores locales para enfrentar una amenaza compartida y refleja un compromiso por establecer un puente entre tecnología, monitoreo satelital, articulación institucional y participación local para avanzar hacia una defensa más informada y coordinada de la Amazonía frente a la minería ilegal, fortaleciendo la capacidad de respuesta regional ante una amenaza en rápida expansión.
La participación de EcoCiencia en la COP30 reflejó un mensaje común: la conectividad ecológica, la conservación del carbono y el control de las presiones extractivas son elementos inseparables para asegurar el futuro de la Amazonía.
Desde Belém, la organización reafirmó su compromiso de seguir generando información rigurosa, fortaleciendo procesos de gobernanza territorial, articulando redes regionales y acompañando a comunidades e instituciones en la toma de decisiones que garanticen un bioma saludable y resiliente.
La Amazonía enfrenta desafíos complejos, pero también oportunidades únicas para avanzar hacia modelos de gestión que integren ciencia, derechos y sostenibilidad. EcoCiencia continuará trabajando para que esos avances sean posibles.



